Deepfakes y fotos falsas: por qué la moderación es clave en el ocio para adultos.
En los últimos años han aparecido herramientas de inteligencia artificial capaces de crear fotos y vídeos hiperrealistas de personas, los llamados deepfakes, que se han convertido en un problema serio cuando se usan para generar desnudos y contenido sexual sin consentimiento. En un sector como el ocio para adultos, donde la imagen de las personas es la base del espectáculo, la moderación de este tipo de contenido ya no es opcional, es una obligación ética y legal.

Qué es un deepfake (y por qué te debería importar)
Un deepfake es una imagen o vídeo generado o manipulado con IA para que parezca que una persona real está haciendo algo que en realidad nunca hizo, por ejemplo aparecer desnuda o participando en un vídeo porno. La tecnología ha avanzado tanto que, sin contexto, muchas de estas imágenes pueden confundirse con material auténtico, lo que multiplica el daño a la reputación y la intimidad de las personas afectadas.
En el ámbito sexual, el uso de deepfakes se centra mayoritariamente en mujeres, que son las principales víctimas de montajes íntimos no consentidos y de violencia digital. Para artistas, strippers y performers que viven de su imagen, que alguien pueda generar y difundir desnudos falsos supone un riesgo directo para su marca personal y su seguridad.
España endurece las normas: deepfakes sexuales como delito
España ha empezado a moverse rápido frente a este problema y ya trabaja en una reforma legal específica para los deepfakes de contenido sexual. El Proyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales, aprobado por el Consejo de Ministros en 2025, incluye la penalización de los montajes sexuales generados con IA sin consentimiento.
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Se prevé castigar penalmente a quien cree o difunda imágenes sexuales falsas generadas con IA usando el cuerpo o el rostro de una persona sin su autorización.
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La norma pone especial foco en los menores y en las víctimas de violencia de género, pero envía un mensaje claro: los deepfakes sexuales no son “bromas”, son un ataque a la dignidad y la intimidad con consecuencias legales serias.
Además, la Agencia Española de Protección de Datos ya ha impuesto sanciones por difundir desnudos falsos creados con IA, reconociendo que son un tratamiento ilícito de datos personales (la imagen de la persona) sin su consentimiento. Esto significa que quien hace o distribuye estos montajes puede enfrentarse a multas y a responsabilidad civil, incluso aunque no haya ánimo de lucro.
Moderación en plataformas de IA: qué está pasando
El crecimiento de los deepfakes ha obligado a las plataformas de IA y redes sociales a endurecer su moderación. Hoy muchas herramientas ya tienen prohibido, en sus condiciones de uso, generar contenido sexualizado de personas reales o subir fotos de terceros para “desnudarlos” digitalmente.
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Se utilizan modelos automáticos para detectar manipulación, desnudos falsos y patrones típicos de deepfake, que bloquean o marcan las imágenes sospechosas.
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Estos sistemas se combinan con equipos humanos de revisión y con canales de denuncia rápidos para que las víctimas puedan pedir la retirada del contenido y el bloqueo de cuentas reincidentes.
Aun así, la tecnología de detección siempre va un paso por detrás de las técnicas de generación, lo que significa que la moderación no es infalible: algunos montajes se cuelan, y otros contenidos legítimos pueden ser eliminados por error. Por eso, para cualquier negocio que trabaje con imagen erótica o de entretenimiento adulto, es clave no depender solo de lo que hagan las grandes plataformas, sino definir también sus propias políticas internas.
Qué implica todo esto para agencias de strippers y eventos adultos
Una agencia como StrippersBarcelona.com, pionera en shows eróticos y despedidas desde 1998, se mueve en un terreno donde la imagen de sus artistas es absolutamente central. En este contexto, los deepfakes no son solo un problema abstracto de internet: pueden afectar directamente a strippers, boys, bailarinas y performers que trabajan en eventos privados y despedidas.
Algunas implicaciones prácticas para el sector:
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Necesidad de consentimiento claro: cualquier sesión de fotos o vídeo con artistas debe contar con su consentimiento explícito, incluyendo cómo y dónde se usarán esas imágenes, y prohibiendo expresamente su manipulación para crear contenido falso.
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Respuesta rápida ante montajes: si una bailarina o un stripper detecta un deepfake que usa su imagen, la agencia debería ayudarle a documentar el caso y a denunciarlo ante la plataforma, la AEPD o incluso ante la policía si se trata de contenido sexual denigrante o que afecte a menores.
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Transparencia con los clientes: explicar que las fotos de catálogo y de shows corresponden a profesionales reales, y que la empresa no participa ni tolera la creación de montajes falsos con sus artistas.
Esta línea de trabajo no solo protege a los artistas, también refuerza la confianza del cliente, que sabe que contrata a una agencia seria y respetuosa con la intimidad.
Cómo proteger tu imagen (si eres stripper, modelo o artista)…
Si trabajas como stripper, bailarín/a o modelo en Barcelona, es posible que tengas un perfil muy expuesto en redes sociales y en webs de agencias. Eso aumenta la visibilidad… y también el riesgo de que alguien intente usar tus fotos para montajes deepfake.
Algunas recomendaciones básicas:
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Revisa dónde se publican tus fotos y con qué resolución: cuanta menos calidad y menos primeros planos se suban a redes abiertas, más difícil es generar deepfakes convincentes.
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Acuerda por contrato el uso de tu imagen con las agencias con las que trabajas, incluyendo cláusulas contra manipulaciones no autorizadas y la obligación de retirar tu contenido si decides dejar de colaborar.
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Si descubres un deepfake tuyo, haz capturas de pantalla, anota enlaces y fechas, y contacta con la plataforma para pedir la retirada inmediata; en España, ya hay base legal y precedentes sancionadores para actuar contra este tipo de contenidos.
Conclusión: erotismo sí, pero con respeto y sin falsificaciones:
El ocio para adultos, las despedidas de soltero y los shows de strippers siguen siendo una parte muy demandada de la oferta nocturna de Barcelona, y la tecnología puede ayudar a comunicar mejor, vender online y organizar eventos más espectaculares. Pero cuando la IA se utiliza para generar deepfakes sexuales sin consentimiento, deja de ser diversión y pasa a ser vulneración de derechos, con consecuencias legales y personales muy serias.
Por eso, cualquier plataforma de IA, red social o agencia de entretenimiento adulto que quiera seguir operando con garantías tiene que tomarse muy en serio la moderación de imágenes y la protección de la imagen de las personas. En un negocio basado en la confianza, la seriedad y el respeto a los artistas, decir “no” a los deepfakes no es solo una postura ética: es una parte esencial del servicio.
